Porque el mundo allí afuera… debe sorprenderte, debe caminarse, debe cuestionarse, debe disfrutarse.
Por mi “derecho a la ventana”, como decía el buen Hundertwasser, extiendo mi mano para ser habitante, observadora, instalarme, posicionarme o tan sólo ir de paso (…) para hacer de la vida: mi pequeña obra de arte.
Jazz como banda de sonido, permeada con virutas de Rock, música clásica, Flamenco, Tangos… sonidos que me embriaguen y me “bailen en la cabeza”. Filantropía pura, corazón en las cosas.
