Tagged with 3.0

Las Brechas Digitales, las Políticas Públicas.

Las brechas digitales (de uso, acceso y apropiación) profundizan la exclusión social y dan lugar a un nuevo “apartheid”. Esas brechas no sólo se dan por cuestiones demográficas o sociales cuando el acceso a la infraestructura comunicacional es muy elevado o se carece de él, como es el caso de las periferias urbanas, las zonas rurales y la desconexión a los Servicios Públicos Domiciliarios. También tienen que ver con el proceso de aprendizaje y desarrollo personal para reutilizar, reinterpretar y devolver el conocimiento. Esto es:

1. Adquirir un nuevo ethos, el de la cultura común, donde se reconoce el trabajo hecho por otros.
2. Reconstruir el discurso subjetivo a partir del conocimiento distribuido, para darle nuevas interpretaciones y usos.
3. Publicar ó “postear” la producción personal o colectiva, para compartirla y ponerla a discutir en un diálogo de subjetividades, bajo la lógica de “compartir es bueno”. Lo anterio no se reduce sólo al uso de la Internet, puesto que los cambios sustanciales se darán cuando de los usos se generen nuevas narrativas y se den procesos creativos y comunicativos que impacten socialmente.

De esta manera “lo comunicativo” deberá adquir protagonismo por encima de lo netamente tecnológico, para trabajar en pro de aminorar tanto las brechas de uso, como de apropiación. La brecha de acceso requerirá un trabajo más exhaustivo que implique políticas públicas sociales, usos flexibles de la propiedad intelectual como bien pueden serlo las propuestas de Creative Commons y Copyleft, así como modelos de innovación abiertos donde los usuarios participen en las mejoras de la tecnología y sus servicios. Por otro lado, el compromiso político debe superar la sola aprobación de presupuestos para dotar con equipos informáticos, banda ancha y cursos de formación. Una nueva visión transformadora, es indispensable para formular una política pública que indique cómo se ha de seguir para alcanzar el cambio e inclinar a la ciudadanía para que se involucre conjuntamente en el proceso del uso reflexivo, productivo y creativo de las Nuevas Tecnologías.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

Periodismo y Política 3.0

Así como Gargantúa gritó al nacer “¡A beber, a beber!”, la aparición de la World Wide Web en 1990, permitió un flujo de comunicación global sin precedentes diluyendo las fronteras u otros limitantes para intercambiar datos.
El gigantismo del personaje de Rabelais apelaba al inmenso apetito intelectual de la época en la que fue escrito: el Renacimiento. La Web por su parte, le ha servido a los activistas para hacer pasar su voz, cansados de la agenda mediática de los grandes medios enmarañados con el poder de turno. Tal es el caso de los sucedido en 1999 en Seattle cuando miles de activistas se pronunciaron contra la WTO, como también, los Warlogs que se crearon contra la guerra de Irak.

El periodismo convocado, de agenda, cuenta hoy con millones de personas que se conectan a las redes de la Web. Un gigantismo virtual que “postea” sus opiniones, para descentralizar el debate. Quiénes son los protagonistas? Los Superusuarios, quiénes “cuelgan” declaraciones, graban, comparten vídeos, música, contenidos, fotografías, etc.
Puede observarse esta tendencia, tanto en los comentarios de los diarios On-line y los Blogs, como en las comunidades virtuales, como Facebook, del.icio.us, Youtube, Flickr, My Space, Last.fm, Technorati, Virb, Digg, entre otros.

Promover la movilidad social, crear estados de opinión, intercambiar información, ofrecer apoyo, debatir y socializar a través del ciberespacio, anima a millones de personas a estar en alguna de estas redes. No obstante, más allá del puro entretenimiento y ocio, las redes, la comunicación móvil y el Wireles, van de la mano de las Acciones Colectivas, redefiniendo la vida política, pública o cotidiana, eso que algunos optan por llamar política 3.0. Son los medios técnicos las grandes herramientas de estos movimientos para hacer oír su protesta, a través de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que les permite a los Superusuarios desencadenar efectos globales de sus particularidades a través de los ordenadores, los teléfonos celulares, el blackberry, las cámaras de vídeo y fotografía digital; que son combinados con formas tradicionales de la movilización social como por ejemplo la acción directa y los performances. La protestas en Seattle en 1999, donde 100 media activistas se lanzaron a las calles a registrar con sus cámaras de vídeo las manifestaciones contra la última reunión del milenio de la WTO, es un ejemplo de este tipo de movilizaciones sociales de gran trascendencia, que tuvo como resultado el documental: “This is what democracy looks like” , cuyo trailer puede verse más arriba.

Otros ejemplos importantes fueron: la convocatoria que se hizo a través de mensajes de texto de teléfono móvil en España tras el 11-M, el documental Hay Motivo, donde se cuestionaban las políticas de Aznar, los Warlogs oponiéndose a la guerra en Irak, y la última, pero cuestionada por varios sectores de la oposición, “No más FARC”, una marcha convocada en Colombia a través de la red Facebook.

El periodismo 3.0. es entonces la exposición informativa de la política 3.0, caracterizada por la estructura de red horizontal. Este nuevo tipo de periodismo, es hijo del periodismo cívico y se caracteriza, porque el poder de la información cambia de manos, se transalda de las empresas mediáticas a las audiencias, libres y capaces de comunicarse y debatir entre sí, construyendo una objetividad a partir del diálogo digital de subjetividades. No son sólo los periodistas empleados de alguna empresa mediática los que transmiten y discuten a la luz de los públicos, la información transmitida. Cualquier ciudadano posee la capacidad de hacerlo (esto, sin entrar en las discusiones que tienen que ver con quienes disponen de un computador, de Internet, o de la alfabetización necesaria), y será inevitable que sus propios discursos transmitidos sean discutidos y refutados por otros ciudadanos que de igual manera ejercen su derecho a informar, ser informados y opinar.
Los ciudadanos, se han convertido entonces en los vigilantes de los medios que tradicionalmente han manejado el monopolio de la información. Esta, cada vez pertenece más al dominio público.

Sin embargo, esta tendencia 3.0, enfrenta varios desafíos: el control de contenidos y el acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación y la información por parte de los que tienen escasos recursos, y que por ende, se informan sólo a través de los medios de comunicación tradicionales. ¿Cómo llegar a esas audiencias? Y sobre todo, ¿cómo alfabetizarlos, en el sentido de que se tome conciencia de que la información y la verdad son construcciones colectivas, y no declaraciones unívocas realizadas por X o Y sujeto, que se supone infalible?

Por ahora, y de manera positiva, hay una discusión pública activa circulando a través del gigantismo de la red, “posteando”, cuestionando, expresando lo que se piensa desde el anonimato de un nickname.

Vídeos:

“This is what democracy looks like”
¡Hay motivo! – La pelota vasca (Julio Medem, 2003)
Hands and Writing: A Digital Sample

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , ,
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.