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Breve comentario sobre la ley propuesta por el Ministro Germán Vargas LLeras

Lo primero que debo decir, es que el debate se instaló muy tarde en la opinión pública colombiana, cuando se trata de un tema bastante “masticado” a nivel mundial y más con el advenimiento de las TIC´s, por otro lado tiene que ver con nuestros derechos constitucionales a la cultura,  la comunicación y la información.

En este blog se exponen algunos puntos de la ley propuesta recientemente por el ministro Germán Vargas Lleras en Colombia.

Ahora, lo que yo pienso frente a el fenómeno que tiene a más de uno “sorprendido”:

Las transformaciones de los procesos info-comunicacionales y de la estructura tecnológica que los sustenta, están reorganizando y redistribuyendo el capital. El paradigma del progreso sustentado en el libre mercado, le ha servido a las industrias culturales para ostentar ciertas ventajas y conservar la estructura vertical de poder, que controla la producción, distribución, reproducción y copia de los bienes culturales, es decir, el acceso a la cultura y a la comunicación. Estas últimas, condiciones necesarias para la realización de la democracia, la construcción de procesos sociales y de la identidad tanto colectiva, como individual.

Esta serie de fenómenos han generado cambios radicales en la vida cotidiana, el trabajo, el capital, la distribución del poder, la aparición de actores nuevos, instituciones y acuerdos de tipo trasnacional, que aparentemente dejan todo en manos del mercado y de la competitividad. Sin embargo, la estructura oligopólica prevalece, minando el acceso a la información y a la cultura. No obstante, las nuevas tecnologías han aumentado la capacidad productiva de los sujetos, quienes cansados de la privatización de la cultura, se valen de la innovación tecnológica para crear nuevas relaciones, usos y significados. Es así como se erigen slogans como “compartir es bueno”, “creación colectiva” y demás consignas propias del movimiento del Copyfight, que defiende una ética pluralista y democrática, que se contrapone al Copyright y a los derechos de propiedad intelectual subsumidos dentro de la lógica neoliberal. En ese sentido, el Copyfight considera que pueden existir nuevas formas de distribución cultural que no sucumban al monopolio y directrices del mercado.

Las grandes industrias (oligopolios) están tan concentradas, que minan las posibilidades materiales de acceso a producir, procesar, almacenar, comercializar, recibir y decodificar la información. Dejan de enfrentar riesgos y prefieren asegurarse beneficios económicos para capturar audiencias masivas,  vender a sus anunciantes, y así, aumentar sus ingresos por conceptos de publicidad. Los productos masivos, se superponen a los estándares de calidad, ética y diversidad.

¿Quién detenta los medios de producción, quién los distribuye y quién los promociona? Urge responder estas preguntas, puesto que el que pueda decidir durante toda la cadena productiva la continuidad de los productos culturales, su distribución eficaz en muchas partes del mundo, persuada un amplio número de consumidores para que adquiera “X” producto y alcance una posición de privilegio mediante la expansión horizontal y la cobertura de mercados emergentes en todo el mundo (además de establecer alianzas verticales en todos los niveles y todas las ramas del mercado de la cultura) atrayendo inversiones, será el gran ganador del mercado cultural, en detrimento de la democracia.

¿Qué se crea, quién lo distribuye, dónde se muestra, cómo se otorgan las licencias para su uso?

El gran dogma del mercado competitivo, significa una vuelta a formas conservadoras, donde los dueños de los grandes emporios, presionan a favor de sus intereses, e imponen valores culturales, políticos y sociales. Los oligopolios, consolidan una cultura política frágil que hace que los ciudadanos opten de manera conciente por la despolitización, la apatía y el egoísmo.

En la llamada sociedad de la información y del conocimiento  las leyes que protegen a los que poseen los derechos de creatividad, son contraproducentes. Pues como dice George Yúdice “Se trata de una enorme ironía pues la música, como la literatura y el cine, viven de la intertextualidad”.

Las grandes industrias, no sólo controlan la manera cómo se dispone de la cultura, sino que además se criminaliza a todos aquellos que canjean música, sacan fotocopias de textos, o “queman” películas de DVD para compartir.

El sistema de Copyright beneficia a las empresas culturales, NO a los creativos.

El Copyfight representa  una alternativa, que busca detener la privatización de la creatividad representada en el derecho intelectual de propiedad privada.

Ahora que se ha instalado el debate, estaría bueno seguirlo a través del Foro de discusión que abrió el Ministerio del Interior y de Justicia aquí. Enhorabuena por la discusión de los Derechos Digitales como Derecho Humano.

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¿Información o Propaganda?

La verdad es una palabra cargada de equívocos. Verdad y Mentira, ¿cuál es la línea de quiebre entre ambas? En la época del nazismo, Joseph Goebbels se erigió como el ministro de propaganda del régimen nazi, ayudando a consolidarlo con la complacencia de las masas. Su “principio de orquestación” suponía que las ideas repetidas incansablemente terminaban por convertirse en verdades. Así, la propaganda nazi y los discursos que pronunciaba Hitler a las multitudes, eran recurrentes en culpar a los judíos y su presencia en Alemania como los principales culpables de la pobreza del país. No tenían en cuenta otros aspectos que también influyen en la economía. Toda la fuerza se enfocó hacia un solo sujeto que se convirtió en la raíz de todos los males del pueblo alemán… lo que nos introduce a otra de las doctrinas del señor Goebbels: ¿cuál es? la del enemigo… este debe ser único.Los medios de comunicación de masas, establecen un monodiscurso de los hechos, agarrándolos de la misma punta y legitimando así, el establishment.

La tríada poder, prensa e intereses, pone en entre dicho la principal función de la actividad periodística: La Verdad. Confirmando así la vieja frase de cajón: “Tener información, es tener poder”.En Colombia, todos salieron a “abrazar” a su presidente actual, cuando su homólogo Hugo Chavez, sentenció que las FARC no eran terroristas. Empezó a dilatarse el patriotismo, y para los medios, desapareció la oposición y el favoritismo de Uribe (presidente de Colombia) aumentó, apoyados en las encuestas realizadas por firmas privadas como Gallup, quienes únicamente tomaban una muestra representativa de mil personas encuestadas, y exponiendo los resultados como la opinión de un solo sujeto colectivo: “Los colombianos”.Noticias tendenciosas e incompletas en los medios de comunicación de mayor audiencia en Colombia, RCN, Caracol, El Tiempo y El Colombiano, todos en manos de entidades privadas, ayudaron a contener a las voces más críticas, con titulares y editoriales del tipo “Uribe se anota otro triunfo en Europa”, “Uribe está en su mejor momento”, “Colombia es un esfuerzo de justicia y democracia: Rice”, “Días de triunfo”, “El presidente Uribe bate récord de aceptación popular al registrar un 80 por ciento de favorabilidad” .

La cosa política”, un espacio del noticiero de la noche de RCN mostraba imágenes que aumentaban el descrédito del “enemigo”, llámese Chavez, la senadora Piedad o las FARC. Ese descrédito también recayó en el Polo Democrático Alternativo, la principal oposición del actual gobierno, cuando declaró públicamente que estaba en desacuerdo con los objetivos de la multitudinaria marcha del 4 de febrero. Esta convocatoria fue promovida por una iniciativa de los Superusuarios del

Facebook, pero apoyada por las instituciones gubernamentales, congresistas y grandes medios.
El Polo Democrático Alternativo convocó a una concentración de ciudadanos para protestar no sólo por las acciones de las FARC, sino por todas las acciones violentas emprendidas por todos los actores del conflicto armado, incluido el Estado. (Hay que tener en cuenta que el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez no ha reconocido oficialmente que en Colombia haya un conflicto armado).Se les acuso de politizar la convocatoria y se les tildó de sostener una ideología ambigua que no marcaba distancias con la lucha armada de las FARC, haciéndose popular el argumento de

“si no apoyan la marcha masiva es porque están de acuerdo con el secuestro y el asesinato”. Todo esto fue Ruido, una cortina de humo, el arrinconamiento de los sectores opositores en uno solo, sin distinciones. a través del radicalismo intransigente y una visión dicotómica de la situación política colombiana: quienes no están con Uribe, están contra él. Esto se relaciona, al igual que un silogismo aristotélico, con el sentimiento de patriotismo que despertó esta marcha y del cual hablamos antes: si no estás con Uribe, estás contra la patria.Poder, control social, fascinación y manipulación, son las modalidades escogidas para influir en la opinión pública. La ideología dominante es respaldada por los contenidos noticiosos que crean la sensación de un enemigo único, sea este interno o externo y estos hechos ocupan las tapas de los grandes diarios y revistas, eclipsando otros temas de gran relevancia, como por ejemplo el proceso de desmovilización de las AUC, los parapolíticos, la firma del TLC, y la intromisión de Álvaro Uribe en los designios de la Corte suprema de Justicia. Todos estos temas que antes ocupaban la agenda, desaparecieron, o se amortiguo su voz con todo el ruido propiciado por los medios en torno a un único tema.
Acaso sólo un jefe de redacción para todos los medios?

La guerra mediatica, es la más asimétrica de las guerras, puesto que las grandes masas no tienen muchos recursos para oponerse. La manipulación es intencional, oculta e ilegítima ya que las personas no se dan cuenta de su precaria libertad para actuar y de la forma violenta que condiciona su comportamiento. El consenso “espontáneo” es alabado por los medios, como ocurriría con la marcha de

Facebook y el nuevo patriotismo de los colombianos.La anomia y un grado fuerte de desintegración social en una sociedad, hacen que el régimen político tenga que valerse del aparato tecnológico y mediático para mantener su Statu Quo. Polarizar a la sociedad, quizá sea uno de los recursos para justificar ciertos hechos violentos como es el caso de los paramilitares, los parapolíticos y las ejecuciones extrajudiciales. y esta justificación se hace vigente con la eliminación simbólica de estos hechos, para luego ser excluídos de la precaria memoria patria que caracteriza el país del Sagrado Corazón.

Los grandes medios están ayudando a “crear un enemigo único” llámese Hugo Chavez, FARC, senadora Piedad, Polo Democrático u otros, como antes fue la Unión Patriótica, hoy desaparecida; y la clase obrera y estudiantil en los años 70.

Si la gran mayoría de la población está sometida a una comunicación manipulada y a una información falsa, sectaria y controlada, ¿puede hablarse de una democracia real?
Las otras representaciones sociales son obviadas para crear un estado emocional favorable hacia el orden político imperante. ¿Puede hablarse de la guarda y vigilancia del interés público por parte de la actividad periodística ante este panorama?

¿Información o propaganda? ¿Qué nos están entregando los grandes medios? La propaganda busca entregar platos fuertes, fórmulas repetidas tanto tiempo como sea necesario para cubrir las necesidades. En este caso, aumentar los niveles de aceptación hacia una política de Seguridad Democrática y hacia un presidente carismático, mesiánico que ya comienza a ser postulado para un tercer mandato presidencial por parte del partido de la U, pues tal vez no haya nadie que sea capaz de reemplazarlo.

Se va desdibujando esa vieja consigna del cine-ojo de Vertov, pero que aplica para el asunto tratado:

“un medio de hacer visible lo invisible, claro lo oscuro, evidente lo oculto, desnudo lo disfrazado” Los medios son simulacro y la opinión es inducida a través del simulacro diseñado, no de la realidad.

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