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Clases de periodismo para una directora.

Por: Maria Juliana Yepes Burgos
Ver la entrada original en: http://colgandoletras.blogspot.com

Ilustración Leo Sátira

Ilustración Leo Sátira

Señora Ana Mercedes Gómez

Directora del periódico El Colombiano

Algunos empezarían esta carta con una frase de algún maestro del periodismo, como Kapuscinsky o Javier Darío Restrepo. Siempre es bueno apoyar sus palabras en las de otro, y más cuando ese “otro” tiene la experiencia y los argumentos para referirse al tema que ha vivido con la piel, la sangre y los dedos: el periodismo.

Pero esta vez, dejaré de lado esas frases célebres de aquellos maestros y dejaré que mi “yo periodista” se dirija a usted con mis propias palabras, no por un acto vanidoso, sino porque creo que usted ya bien las conoce, o al menos las ha leído en algún libro o escuchado de otras bocas.

Otra razón para no aludir a un pensamiento de estos grandes reporteros y analistas es porque estoy segura de que así invoque al mismísimo Kapuscinsky, usted no cambiará de opinión frente a su manera de “hacer” periodismo, así como también tengo la certeza de que hará caso omiso a esta carta.

Sin embargo, es grande la necesidad de expresar mi opinión sobre un tema que me compete y del que me siento responsable, no solo por ser periodista sino porque ante todo soy una ciudadana que reconoce la importancia vital de los medios de comunicación en el ámbito de lo público.

Revisando la página Web del medio que usted dirige, me encuentro con una publicación sobre la concepción filosófica de ElColombiano.com, que dice: “…basada en la defensa del bien común y en el respeto de todas las causas, siempre por encima de particulares intereses”. Filosofía que yo calificaría de cínica e hipócrita al ver como este medio, irrespeta y manosea todos los días la información con una política editorial que demuestra todo lo contrario: seguirle el juego a todas las maniobras del poder e intereses privados.

Su relación con el caso Agro Ingreso Seguro fue una prueba evidente de su manguala con el gobierno de turno. Pero aún peor, es leer cada noticia, informe y editorial que sin ningún respeto por la profesión periodística abordan la información de manera sesgada y estrecha desde su titular. [Ver la posición de El Colombiano en relación a una masacre en Envigado: Semana, El Tiempo, El Espectador y El Colombiano.( Editorial - Página 5a)]

El periódico del que usted tanto promulga como líder en información para los antioqueños, sale a despotricar diariamente de cada persona que el hoy saliente Presidente Uribe y su bancada, entre otros simpatizantes, tilda de guerrillero por hacer oposición al gobierno y controvertir la forma en que se manipula el poder desde el ejecutivo.

El liderazgo de un medio de comunicación periodístico no se mide solo desde un número de ventas por periódico o de visitas a un sitio en la red. También se evalúa desde lo profundo de sus investigaciones, denuncias y temas de agenda pública, que llaman a la veracidad de los hechos y permiten a las personas interpretar y hacerse una opinión responsable. Esto significa que hay que incluir todas las versiones que permitan un mayor análisis del suceso.

Señora Ana Mercedes, permítame resumirle una clase de periodismo: un buen artículo periodístico se identifica por esa cuota racional que requiere toda investigación: variedad y pertinencia en las fuentes, pruebas, documentos y grabaciones. En las fuentes se debe identificar claramente las versiones opuestas, la voz de un experto y sobre todo un contexto, que ubica al ciudadano desprevenido o no, en la razón del suceso. Además se debe tener en cuenta una palabra que al principio no parece tener mucho que ver con el periodismo, pero que luego, uno se da cuenta que sin ella no podría existir la labor periodística: Educar.

Educar al público para que se abstenga de opinar desde la mera emoción cuando no sabe bien de lo que habla. Para que no genere una bola de nieve de insultos y madrazos que lo único que hacen es aumentar la brecha de intolerancia que existe en nuestro país. Para que el ciudadano difiera y controvierta con respeto y sustento. Educar para que los ciudadanos no se mal acostumbren a la corrupción de un país y tomen posición ante los abusos del poder. Educar para que los ciudadanos ejerzan el derecho al voto responsable como el protagonista en una sociedad democrática.

Estos objetivos solo se logran con un proceso constante a largo plazo, a los que el periodismo y los medios de comunicación deben propender. Claro que eso de “largo plazo” no le conviene a usted ni a los dueños de El Colombiano que superponen la ganancia económica y política particular sobre la del bien común, ese término que su medio utilizó a la ligera en la definición de su filosofía.

Puede parecer utópico pretender que el periodismo logre una labor educativa y de cambio en una sociedad. ¿Pero de qué vale trabajar en este oficio sino se cree con convicción que puede llegar a menguar la violencia que se vive en el mundo? Bien lo dejó claro Eduardo Galeano cuando dijo “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. El periodismo debería ser entonces ese caminar hacia una sociedad más justa.

Por medios de comunicación como el suyo, tan grande y ostentoso, es que los periodistas salen de las aulas de clase y se dan contra el mundo cuando concluyen de que nada era como lo pintaban. Cuando llegan a un medio en el que hacer reportería es consultar una fuente oficial y darle, a esa voz, seis columnas. Cuando ven que el periodismo ciudadano se concibe como un espacio para quejas y reclamos donde los datos se verifican por teléfono. En ese momento es cuando los periodistas tienen dos opciones: vender su alma a los intereses del poder y trabajar en un medio como El Colombiano o elegir el camino contrario, intrincado pero ético: hacerle resistencia a las manipulaciones del poder. Un periodismo contra poder, “contra los abusos del poder”.[Ver Análisis sobre periodismo y conflicto armado //CONTRAVÍA// (Parte II)]

Una vez dicho todo esto, me pregunto ¿Para qué esta carta? Como ya le dije Señora Ana Mercedes Gómez, es solo una manera de saciar esa necesidad humana de expresión, una forma de exponer la preocupación que tengo como ciudadana y periodista cuando en Medellín los referentes de periodismo están supeditados a la parcialización de la información de los periódicos El Mundo y El Colombiano (Contexto-Pag 8-9). Le escribo, porque tal vez, existe la posibilidad de que cuando alguien la lea y reflexione… ¿quien quita? hasta depronto también se anime a escribirle una.

María Juliana Yepes Burgos

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¿Información o Propaganda?

La verdad es una palabra cargada de equívocos. Verdad y Mentira, ¿cuál es la línea de quiebre entre ambas? En la época del nazismo, Joseph Goebbels se erigió como el ministro de propaganda del régimen nazi, ayudando a consolidarlo con la complacencia de las masas. Su “principio de orquestación” suponía que las ideas repetidas incansablemente terminaban por convertirse en verdades. Así, la propaganda nazi y los discursos que pronunciaba Hitler a las multitudes, eran recurrentes en culpar a los judíos y su presencia en Alemania como los principales culpables de la pobreza del país. No tenían en cuenta otros aspectos que también influyen en la economía. Toda la fuerza se enfocó hacia un solo sujeto que se convirtió en la raíz de todos los males del pueblo alemán… lo que nos introduce a otra de las doctrinas del señor Goebbels: ¿cuál es? la del enemigo… este debe ser único.Los medios de comunicación de masas, establecen un monodiscurso de los hechos, agarrándolos de la misma punta y legitimando así, el establishment.

La tríada poder, prensa e intereses, pone en entre dicho la principal función de la actividad periodística: La Verdad. Confirmando así la vieja frase de cajón: “Tener información, es tener poder”.En Colombia, todos salieron a “abrazar” a su presidente actual, cuando su homólogo Hugo Chavez, sentenció que las FARC no eran terroristas. Empezó a dilatarse el patriotismo, y para los medios, desapareció la oposición y el favoritismo de Uribe (presidente de Colombia) aumentó, apoyados en las encuestas realizadas por firmas privadas como Gallup, quienes únicamente tomaban una muestra representativa de mil personas encuestadas, y exponiendo los resultados como la opinión de un solo sujeto colectivo: “Los colombianos”.Noticias tendenciosas e incompletas en los medios de comunicación de mayor audiencia en Colombia, RCN, Caracol, El Tiempo y El Colombiano, todos en manos de entidades privadas, ayudaron a contener a las voces más críticas, con titulares y editoriales del tipo “Uribe se anota otro triunfo en Europa”, “Uribe está en su mejor momento”, “Colombia es un esfuerzo de justicia y democracia: Rice”, “Días de triunfo”, “El presidente Uribe bate récord de aceptación popular al registrar un 80 por ciento de favorabilidad” .

La cosa política”, un espacio del noticiero de la noche de RCN mostraba imágenes que aumentaban el descrédito del “enemigo”, llámese Chavez, la senadora Piedad o las FARC. Ese descrédito también recayó en el Polo Democrático Alternativo, la principal oposición del actual gobierno, cuando declaró públicamente que estaba en desacuerdo con los objetivos de la multitudinaria marcha del 4 de febrero. Esta convocatoria fue promovida por una iniciativa de los Superusuarios del

Facebook, pero apoyada por las instituciones gubernamentales, congresistas y grandes medios.
El Polo Democrático Alternativo convocó a una concentración de ciudadanos para protestar no sólo por las acciones de las FARC, sino por todas las acciones violentas emprendidas por todos los actores del conflicto armado, incluido el Estado. (Hay que tener en cuenta que el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez no ha reconocido oficialmente que en Colombia haya un conflicto armado).Se les acuso de politizar la convocatoria y se les tildó de sostener una ideología ambigua que no marcaba distancias con la lucha armada de las FARC, haciéndose popular el argumento de

“si no apoyan la marcha masiva es porque están de acuerdo con el secuestro y el asesinato”. Todo esto fue Ruido, una cortina de humo, el arrinconamiento de los sectores opositores en uno solo, sin distinciones. a través del radicalismo intransigente y una visión dicotómica de la situación política colombiana: quienes no están con Uribe, están contra él. Esto se relaciona, al igual que un silogismo aristotélico, con el sentimiento de patriotismo que despertó esta marcha y del cual hablamos antes: si no estás con Uribe, estás contra la patria.Poder, control social, fascinación y manipulación, son las modalidades escogidas para influir en la opinión pública. La ideología dominante es respaldada por los contenidos noticiosos que crean la sensación de un enemigo único, sea este interno o externo y estos hechos ocupan las tapas de los grandes diarios y revistas, eclipsando otros temas de gran relevancia, como por ejemplo el proceso de desmovilización de las AUC, los parapolíticos, la firma del TLC, y la intromisión de Álvaro Uribe en los designios de la Corte suprema de Justicia. Todos estos temas que antes ocupaban la agenda, desaparecieron, o se amortiguo su voz con todo el ruido propiciado por los medios en torno a un único tema.
Acaso sólo un jefe de redacción para todos los medios?

La guerra mediatica, es la más asimétrica de las guerras, puesto que las grandes masas no tienen muchos recursos para oponerse. La manipulación es intencional, oculta e ilegítima ya que las personas no se dan cuenta de su precaria libertad para actuar y de la forma violenta que condiciona su comportamiento. El consenso “espontáneo” es alabado por los medios, como ocurriría con la marcha de

Facebook y el nuevo patriotismo de los colombianos.La anomia y un grado fuerte de desintegración social en una sociedad, hacen que el régimen político tenga que valerse del aparato tecnológico y mediático para mantener su Statu Quo. Polarizar a la sociedad, quizá sea uno de los recursos para justificar ciertos hechos violentos como es el caso de los paramilitares, los parapolíticos y las ejecuciones extrajudiciales. y esta justificación se hace vigente con la eliminación simbólica de estos hechos, para luego ser excluídos de la precaria memoria patria que caracteriza el país del Sagrado Corazón.

Los grandes medios están ayudando a “crear un enemigo único” llámese Hugo Chavez, FARC, senadora Piedad, Polo Democrático u otros, como antes fue la Unión Patriótica, hoy desaparecida; y la clase obrera y estudiantil en los años 70.

Si la gran mayoría de la población está sometida a una comunicación manipulada y a una información falsa, sectaria y controlada, ¿puede hablarse de una democracia real?
Las otras representaciones sociales son obviadas para crear un estado emocional favorable hacia el orden político imperante. ¿Puede hablarse de la guarda y vigilancia del interés público por parte de la actividad periodística ante este panorama?

¿Información o propaganda? ¿Qué nos están entregando los grandes medios? La propaganda busca entregar platos fuertes, fórmulas repetidas tanto tiempo como sea necesario para cubrir las necesidades. En este caso, aumentar los niveles de aceptación hacia una política de Seguridad Democrática y hacia un presidente carismático, mesiánico que ya comienza a ser postulado para un tercer mandato presidencial por parte del partido de la U, pues tal vez no haya nadie que sea capaz de reemplazarlo.

Se va desdibujando esa vieja consigna del cine-ojo de Vertov, pero que aplica para el asunto tratado:

“un medio de hacer visible lo invisible, claro lo oscuro, evidente lo oculto, desnudo lo disfrazado” Los medios son simulacro y la opinión es inducida a través del simulacro diseñado, no de la realidad.

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