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Periodismo y Política 3.0

In Activismo, El 3.0, Espacio Público on Agosto 22, 2008 at 3:14 am
Así como Gargantúa gritó al nacer “¡A beber, a beber!”, la aparición de la World Wide Web en 1990, permitió un flujo de comunicación global sin precedentes diluyendo las fronteras u otros limitantes para intercambiar datos.
El gigantismo del personaje de Rabelais apelaba al inmenso apetito intelectual de la época en la que fue escrito: el Renacimiento. La Web por su parte, le ha servido a los activistas para hacer pasar su voz, cansados de la agenda mediática de los grandes medios enmarañados con el poder de turno. Tal es el caso de los sucedido en 1999 en Seattle cuando miles de activistas se pronunciaron contra la WTO, como también, los Warlogs que se crearon contra la guerra de Irak.

El periodismo convocado, de agenda, cuenta hoy con millones de personas que se conectan a las redes de la Web. Un gigantismo virtual que “postea” sus opiniones, para descentralizar el debate. Quiénes son los protagonistas? Los Superusuarios, quiénes “cuelgan” declaraciones, graban, comparten vídeos, música, contenidos, fotografías, etc.
Puede observarse esta tendencia, tanto en los comentarios de los diarios On-line y los Blogs, como en las comunidades virtuales, como Facebook, del.icio.us, Youtube, Flickr, My Space, Last.fm, Technorati, Virb, Digg, entre otros.

Promover la movilidad social, crear estados de opinión, intercambiar información, ofrecer apoyo, debatir y socializar a través del ciberespacio, anima a millones de personas a estar en alguna de estas redes. No obstante, más allá del puro entretenimiento y ocio, las redes, la comunicación móvil y el Wireles, van de la mano de las Acciones Colectivas, redefiniendo la vida política, pública o cotidiana, eso que algunos optan por llamar política 3.0. Son los medios técnicos las grandes herramientas de estos movimientos para hacer oír su protesta, a través de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, que les permite a los Superusuarios desencadenar efectos globales de sus particularidades a través de los ordenadores, los teléfonos celulares, el blackberry, las cámaras de vídeo y fotografía digital; que son combinados con formas tradicionales de la movilización social como por ejemplo la acción directa y los performances. La protestas en Seattle en 1999, donde 100 media activistas se lanzaron a las calles a registrar con sus cámaras de vídeo las manifestaciones contra la última reunión del milenio de la WTO, es un ejemplo de este tipo de movilizaciones sociales de gran trascendencia, que tuvo como resultado el documental: “This is what democracy looks like” , cuyo trailer puede verse más arriba.

Otros ejemplos importantes fueron: la convocatoria que se hizo a través de mensajes de texto de teléfono móvil en España tras el 11-M, el documental Hay Motivo, donde se cuestionaban las políticas de Aznar, los Warlogs oponiéndose a la guerra en Irak, y la última, pero cuestionada por varios sectores de la oposición, “No más FARC”, una marcha convocada en Colombia a través de la red Facebook.

El periodismo 3.0. es entonces la exposición informativa de la política 3.0, caracterizada por la estructura de red horizontal. Este nuevo tipo de periodismo, es hijo del periodismo cívico y se caracteriza, porque el poder de la información cambia de manos, se transalda de las empresas mediáticas a las audiencias, libres y capaces de comunicarse y debatir entre sí, construyendo una objetividad a partir del diálogo digital de subjetividades. No son sólo los periodistas empleados de alguna empresa mediática los que transmiten y discuten a la luz de los públicos, la información transmitida. Cualquier ciudadano posee la capacidad de hacerlo (esto, sin entrar en las discusiones que tienen que ver con quienes disponen de un computador, de Internet, o de la alfabetización necesaria), y será inevitable que sus propios discursos transmitidos sean discutidos y refutados por otros ciudadanos que de igual manera ejercen su derecho a informar, ser informados y opinar.
Los ciudadanos, se han convertido entonces en los vigilantes de los medios que tradicionalmente han manejado el monopolio de la información. Esta, cada vez pertenece más al dominio público.

Sin embargo, esta tendencia 3.0, enfrenta varios desafíos: el control de contenidos y el acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación y la información por parte de los que tienen escasos recursos, y que por ende, se informan sólo a través de los medios de comunicación tradicionales. ¿Cómo llegar a esas audiencias? Y sobre todo, ¿cómo alfabetizarlos, en el sentido de que se tome conciencia de que la información y la verdad son construcciones colectivas, y no declaraciones unívocas realizadas por X o Y sujeto, que se supone infalible?

Por ahora, y de manera positiva, hay una discusión pública activa circulando a través del gigantismo de la red, “posteando”, cuestionando, expresando lo que se piensa desde el anonimato de un nickname.

Vídeos:

“This is what democracy looks like”
¡Hay motivo! – La pelota vasca (Julio Medem, 2003)
Hands and Writing: A Digital Sample

¿Información o Propaganda?

In Poder e Intereses, Prensa on Agosto 21, 2008 at 10:31 pm

La verdad es una palabra cargada de equívocos. Verdad y Mentira, ¿cuál es la línea de quiebre entre ambas? En la época del nazismo, Joseph Goebbels se erigió como el ministro de propaganda del régimen nazi, ayudando a consolidarlo con la complacencia de las masas. Su “principio de orquestación” suponía que las ideas repetidas incansablemente terminaban por convertirse en verdades. Así, la propaganda nazi y los discursos que pronunciaba Hitler a las multitudes, eran recurrentes en culpar a los judíos y su presencia en Alemania como los principales culpables de la pobreza del país. No tenían en cuenta otros aspectos que también influyen en la economía. Toda la fuerza se enfocó hacia un solo sujeto que se convirtió en la raíz de todos los males del pueblo alemán… lo que nos introduce a otra de las doctrinas del señor Goebbels: ¿cuál es? la del enemigo… este debe ser único.Los medios de comunicación de masas, establecen un monodiscurso de los hechos, agarrándolos de la misma punta y legitimando así, el establishment.

La tríada poder, prensa e intereses, pone en entre dicho la principal función de la actividad periodística: La Verdad. Confirmando así la vieja frase de cajón: “Tener información, es tener poder”.En Colombia, todos salieron a “abrazar” a su presidente actual, cuando su homólogo Hugo Chavez, sentenció que las FARC no eran terroristas. Empezó a dilatarse el patriotismo, y para los medios, desapareció la oposición y el favoritismo de Uribe (presidente de Colombia) aumentó, apoyados en las encuestas realizadas por firmas privadas como Gallup, quienes únicamente tomaban una muestra representativa de mil personas encuestadas, y exponiendo los resultados como la opinión de un solo sujeto colectivo: “Los colombianos”.Noticias tendenciosas e incompletas en los medios de comunicación de mayor audiencia en Colombia, RCN, Caracol, El Tiempo y El Colombiano, todos en manos de entidades privadas, ayudaron a contener a las voces más críticas, con titulares y editoriales del tipo “Uribe se anota otro triunfo en Europa”, “Uribe está en su mejor momento”, “Colombia es un esfuerzo de justicia y democracia: Rice”, “Días de triunfo”, “El presidente Uribe bate récord de aceptación popular al registrar un 80 por ciento de favorabilidad” .

La cosa política”, un espacio del noticiero de la noche de RCN mostraba imágenes que aumentaban el descrédito del “enemigo”, llámese Chavez, la senadora Piedad o las FARC. Ese descrédito también recayó en el Polo Democrático Alternativo, la principal oposición del actual gobierno, cuando declaró públicamente que estaba en desacuerdo con los objetivos de la multitudinaria marcha del 4 de febrero. Esta convocatoria fue promovida por una iniciativa de los Superusuarios del

Facebook, pero apoyada por las instituciones gubernamentales, congresistas y grandes medios.
El Polo Democrático Alternativo convocó a una concentración de ciudadanos para protestar no sólo por las acciones de las FARC, sino por todas las acciones violentas emprendidas por todos los actores del conflicto armado, incluido el Estado. (Hay que tener en cuenta que el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez no ha reconocido oficialmente que en Colombia haya un conflicto armado).Se les acuso de politizar la convocatoria y se les tildó de sostener una ideología ambigua que no marcaba distancias con la lucha armada de las FARC, haciéndose popular el argumento de

“si no apoyan la marcha masiva es porque están de acuerdo con el secuestro y el asesinato”. Todo esto fue Ruido, una cortina de humo, el arrinconamiento de los sectores opositores en uno solo, sin distinciones. a través del radicalismo intransigente y una visión dicotómica de la situación política colombiana: quienes no están con Uribe, están contra él. Esto se relaciona, al igual que un silogismo aristotélico, con el sentimiento de patriotismo que despertó esta marcha y del cual hablamos antes: si no estás con Uribe, estás contra la patria.Poder, control social, fascinación y manipulación, son las modalidades escogidas para influir en la opinión pública. La ideología dominante es respaldada por los contenidos noticiosos que crean la sensación de un enemigo único, sea este interno o externo y estos hechos ocupan las tapas de los grandes diarios y revistas, eclipsando otros temas de gran relevancia, como por ejemplo el proceso de desmovilización de las AUC, los parapolíticos, la firma del TLC, y la intromisión de Álvaro Uribe en los designios de la Corte suprema de Justicia. Todos estos temas que antes ocupaban la agenda, desaparecieron, o se amortiguo su voz con todo el ruido propiciado por los medios en torno a un único tema.
Acaso sólo un jefe de redacción para todos los medios?

La guerra mediatica, es la más asimétrica de las guerras, puesto que las grandes masas no tienen muchos recursos para oponerse. La manipulación es intencional, oculta e ilegítima ya que las personas no se dan cuenta de su precaria libertad para actuar y de la forma violenta que condiciona su comportamiento. El consenso “espontáneo” es alabado por los medios, como ocurriría con la marcha de

Facebook y el nuevo patriotismo de los colombianos.La anomia y un grado fuerte de desintegración social en una sociedad, hacen que el régimen político tenga que valerse del aparato tecnológico y mediático para mantener su Statu Quo. Polarizar a la sociedad, quizá sea uno de los recursos para justificar ciertos hechos violentos como es el caso de los paramilitares, los parapolíticos y las ejecuciones extrajudiciales. y esta justificación se hace vigente con la eliminación simbólica de estos hechos, para luego ser excluídos de la precaria memoria patria que caracteriza el país del Sagrado Corazón.

Los grandes medios están ayudando a “crear un enemigo único” llámese Hugo Chavez, FARC, senadora Piedad, Polo Democrático u otros, como antes fue la Unión Patriótica, hoy desaparecida; y la clase obrera y estudiantil en los años 70.

Si la gran mayoría de la población está sometida a una comunicación manipulada y a una información falsa, sectaria y controlada, ¿puede hablarse de una democracia real?
Las otras representaciones sociales son obviadas para crear un estado emocional favorable hacia el orden político imperante. ¿Puede hablarse de la guarda y vigilancia del interés público por parte de la actividad periodística ante este panorama?

¿Información o propaganda? ¿Qué nos están entregando los grandes medios? La propaganda busca entregar platos fuertes, fórmulas repetidas tanto tiempo como sea necesario para cubrir las necesidades. En este caso, aumentar los niveles de aceptación hacia una política de Seguridad Democrática y hacia un presidente carismático, mesiánico que ya comienza a ser postulado para un tercer mandato presidencial por parte del partido de la U, pues tal vez no haya nadie que sea capaz de reemplazarlo.

Se va desdibujando esa vieja consigna del cine-ojo de Vertov, pero que aplica para el asunto tratado:

“un medio de hacer visible lo invisible, claro lo oscuro, evidente lo oculto, desnudo lo disfrazado” Los medios son simulacro y la opinión es inducida a través del simulacro diseñado, no de la realidad.