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La Agitprop del Jazz Nazi

Por: Catherine Vieira -Medellín-Colombia
Podrán ver la entrada original de mi nota en: http://www.livingjazz.net/magazine/

Charlie and His Orchestra
Charlie and His Orchestra

En la época del nazismo, Joseph Goebbels se erigió como el ministro de propaganda del régimen nazi. Su “principio de orquestación” suponía que las ideas repetidas incansablemente terminaban por convertirse en verdades. Goebbels, se valió incluso del Jazz para afianzar su monodiscurso a través de la banda de Jazz: Charlie and His Orchestra, conformada por el alemán Karl Schwedler (“Charlie”), Lutz Templin, Fritz Brocksieper, Kurt Abraham y Berking Willy.

El Jazz había calado tanto en Europa, que logró tener más reconocimiento allí que en los Estados Unidos. Según Eric Hobsbawm (Gente Poco Corriente, Resistencia, Rebelión y Jazz. 1999, Crítica) las razones de esto, tuvieron que ver con lo simbólico y lo significativo, puesto que se asoció al Jazz con “lo moderno” por venir de la tierra del fordismo, y no se le vio como música exótica, o primitiva. Por otro lado, el género logró expandirse posicionándose como la música de baile para la clase obrera británica, además de revolucionar y transformar a las clases media y alta de Gran Bretaña, quienes desprotocolizaron el baile. En los años treinta el público de Jazz fue aumentando, por lo que proliferaron los clubes, la incursión del coleccionistas en la radio y la generación de músicos de Jazz europeos. Para la Segunda Guerra Mundial, el Jazz era según Hobsbawm, la “música social” de muchos jóvenes, especialmente en Gran Bretaña cuya población obrera era numerosa y que adquiría un estilo de vida no tradicional y urbano

Músicos, y amantes del Jazz, así como bailarines de Swing fueron enviados a campos de concentración en el régimen Nazi. Goebbels etiquetó el Jazz como “Neggernmusik”, atribuyéndolo a la música de negros y judíos.. Lo “moderno” no era bien visto en aquel régimen, ya que no se ajustaba a los cánones de lo clásico y lo romántico que ellos defendían. El baile por su parte era mal visto por el aire de rebeldía y libertad, así como el mestizaje propio del género que contrariaba el espíritu de supremacía y pureza aria. Sin embargo, Goebbels supo ejercer control social, fascinación y manipulación a través del Jazz. Con Charlie and His Orchestra, se grabaron Jazz standards, cambiándoles la letra por mensajes antibritánicos, antiamericanos, anticomunistas y antisemitistas que buscaban influir en la opinión pública así como desmoralizar a las tropas de los aliados, como en el tema ¿Quién teme al lobo feroz?” de la película de Disney de 1933, “Los Tres Cerditos ó como en el tema “You’re Driving Me Crazy”, donde “Charlie” en la tercera estrofa canta “Here is Winston Churchill’s latest tear-jerker: Yes, the Germans are driving me crazy / I thought I had brains / But they shot down my planes”

En el régimen nazi fue clara la manipulación mediática, condicionando el comportamiento de las grandes masas y obviando otras representaciones sociales para crear estados emocionales favorables a un orden político imperante. El adoctrinamiento ideológico contó en ese entonces, con los mensajes politizados que se trasmitieron a través del “Jazz alemán”, para hacerle creer al público que el régimen nazi encarnaba la voluntad “del pueblo” y para desmoralizar las tropas enemigas. Sin embargo, el Jazz en regiones como la Francia ocupada, pasó a ser símbolo de resistencia y liberación, así como lo fue en los Estados Unidos cuando el pueblo afroamericano descubrió su propio valor, a través de la música. El clarinetista Sydney Bechet en su autobiografía “Trátalo gentilmente” lo expresó: “Después de la emancipación… todos los que han sido esclavos necesitan ahora la música más que nunca; es como si trataran de encontrar en esta música lo que se suponía que encontrarían con esta libertad: tocar la música y escucharla esperando que exprese lo que necesitan aprender una vez que hayan aprendido que no es sólo a los blancos a los que le tiene que llegar la música, sino directo a la vida, y a lo que un hombre hace con su vida cuando finalmente es suya”

Catherine Vieira*
Desde Medellín, Colombia.
Para la edición No. 4 de http://www.livingjazz.net/magazine/

*Politóloga, Periodista y Gestora Cultural

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Las Brechas Digitales, las Políticas Públicas.

Las brechas digitales (de uso, acceso y apropiación) profundizan la exclusión social y dan lugar a un nuevo “apartheid”. Esas brechas no sólo se dan por cuestiones demográficas o sociales cuando el acceso a la infraestructura comunicacional es muy elevado o se carece de él, como es el caso de las periferias urbanas, las zonas rurales y la desconexión a los Servicios Públicos Domiciliarios. También tienen que ver con el proceso de aprendizaje y desarrollo personal para reutilizar, reinterpretar y devolver el conocimiento. Esto es:

1. Adquirir un nuevo ethos, el de la cultura común, donde se reconoce el trabajo hecho por otros.
2. Reconstruir el discurso subjetivo a partir del conocimiento distribuido, para darle nuevas interpretaciones y usos.
3. Publicar ó “postear” la producción personal o colectiva, para compartirla y ponerla a discutir en un diálogo de subjetividades, bajo la lógica de “compartir es bueno”. Lo anterio no se reduce sólo al uso de la Internet, puesto que los cambios sustanciales se darán cuando de los usos se generen nuevas narrativas y se den procesos creativos y comunicativos que impacten socialmente.

De esta manera “lo comunicativo” deberá adquir protagonismo por encima de lo netamente tecnológico, para trabajar en pro de aminorar tanto las brechas de uso, como de apropiación. La brecha de acceso requerirá un trabajo más exhaustivo que implique políticas públicas sociales, usos flexibles de la propiedad intelectual como bien pueden serlo las propuestas de Creative Commons y Copyleft, así como modelos de innovación abiertos donde los usuarios participen en las mejoras de la tecnología y sus servicios. Por otro lado, el compromiso político debe superar la sola aprobación de presupuestos para dotar con equipos informáticos, banda ancha y cursos de formación. Una nueva visión transformadora, es indispensable para formular una política pública que indique cómo se ha de seguir para alcanzar el cambio e inclinar a la ciudadanía para que se involucre conjuntamente en el proceso del uso reflexivo, productivo y creativo de las Nuevas Tecnologías.

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