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La Abuela Grillo


(Trailer de “La Abuela Grillo”, más abajo podés ver el corto completo a través de Vimeo)

La Abuela Grillo, es un corto animado producido por The Animation Workshop (Viborg, Dinamarca) Producciones Nicobis, Escorzo, y la Comunidad de Animadores Bolivianos.

Participaron en su creación 8 animadores bolivianos, que fueron becados durante cinco meses para aprender el arte del dibujo animado tradicional al mismo tiempo que realizaban el corto. Fue dirigido por el animador francés Denis Chapon.

La música principal “Chillchi Parita”, así como la voz del personaje principal, la Abuela Grillo, está compuesta y cantada por Luzmila Carpio, embajadora de Bolivia en Francia. Las otras composiciones y arreglos fueron hechas por Pablo Pico. Es una adaptación de un mito ayoreo, pueblo indígena del chaco boreal, que viven en la zona fronteriza entre el Paraguay y Bolivia. Los ayoreos, son llamados en Paraguay morotocós o moros, también son conocidos como corazo, kursu. Autodenominados ayoréiode (personas) ayoweo o ayoeo. Las secuencias animadas se hicieron sobre un aguayo (textil andino) imprimiéndole una hermosísima y particularísima estética.

En La Abuela Grillo se reivindica el legado de los pueblos originarios y expresa la resistencia indigena ante las hegemonías económicas, culturales y sociales. El tema fundamental es la lucha de los pueblos en contra de la mercantilización del agua, un tema más que vigente hoy, por el cambio climático, el deterioro ambiental, la pérdida de la soberanía alimentaria, la concentración y extranjerización de la tierra, la sobre-explotación y los procesos mundiales de la privatización del agua.

Bolivia logró que el pasado 28 de julio de 2010, la ONU declarara en una histórica declaración, al agua potable y al saneamiento básico como un Derecho Humano Universal. 122 países votaron a favor de la resolución de compromiso redactada por Bolivia que consagra ese derecho, mientras que 41 países se abstuvieron, entre ellos EEUU, Canadá, Reino Unido y Australia.

Podés ver la animación completa, que si bien parte de una historia local, que busca valorar, conocer y reconocer la diversidad cultural de Bolivia, se glocaliza al llamar la atención sobre un tema que le compete a todos los seres vivos del planeta:

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La Agitprop del Jazz Nazi

Por: Catherine Vieira -Medellín-Colombia
Podrán ver la entrada original de mi nota en: http://www.livingjazz.net/magazine/

Charlie and His Orchestra
Charlie and His Orchestra

En la época del nazismo, Joseph Goebbels se erigió como el ministro de propaganda del régimen nazi. Su “principio de orquestación” suponía que las ideas repetidas incansablemente terminaban por convertirse en verdades. Goebbels, se valió incluso del Jazz para afianzar su monodiscurso a través de la banda de Jazz: Charlie and His Orchestra, conformada por el alemán Karl Schwedler (“Charlie”), Lutz Templin, Fritz Brocksieper, Kurt Abraham y Berking Willy.

El Jazz había calado tanto en Europa, que logró tener más reconocimiento allí que en los Estados Unidos. Según Eric Hobsbawm (Gente Poco Corriente, Resistencia, Rebelión y Jazz. 1999, Crítica) las razones de esto, tuvieron que ver con lo simbólico y lo significativo, puesto que se asoció al Jazz con “lo moderno” por venir de la tierra del fordismo, y no se le vio como música exótica, o primitiva. Por otro lado, el género logró expandirse posicionándose como la música de baile para la clase obrera británica, además de revolucionar y transformar a las clases media y alta de Gran Bretaña, quienes desprotocolizaron el baile. En los años treinta el público de Jazz fue aumentando, por lo que proliferaron los clubes, la incursión del coleccionistas en la radio y la generación de músicos de Jazz europeos. Para la Segunda Guerra Mundial, el Jazz era según Hobsbawm, la “música social” de muchos jóvenes, especialmente en Gran Bretaña cuya población obrera era numerosa y que adquiría un estilo de vida no tradicional y urbano

Músicos, y amantes del Jazz, así como bailarines de Swing fueron enviados a campos de concentración en el régimen Nazi. Goebbels etiquetó el Jazz como “Neggernmusik”, atribuyéndolo a la música de negros y judíos.. Lo “moderno” no era bien visto en aquel régimen, ya que no se ajustaba a los cánones de lo clásico y lo romántico que ellos defendían. El baile por su parte era mal visto por el aire de rebeldía y libertad, así como el mestizaje propio del género que contrariaba el espíritu de supremacía y pureza aria. Sin embargo, Goebbels supo ejercer control social, fascinación y manipulación a través del Jazz. Con Charlie and His Orchestra, se grabaron Jazz standards, cambiándoles la letra por mensajes antibritánicos, antiamericanos, anticomunistas y antisemitistas que buscaban influir en la opinión pública así como desmoralizar a las tropas de los aliados, como en el tema ¿Quién teme al lobo feroz?” de la película de Disney de 1933, “Los Tres Cerditos ó como en el tema “You’re Driving Me Crazy”, donde “Charlie” en la tercera estrofa canta “Here is Winston Churchill’s latest tear-jerker: Yes, the Germans are driving me crazy / I thought I had brains / But they shot down my planes”

En el régimen nazi fue clara la manipulación mediática, condicionando el comportamiento de las grandes masas y obviando otras representaciones sociales para crear estados emocionales favorables a un orden político imperante. El adoctrinamiento ideológico contó en ese entonces, con los mensajes politizados que se trasmitieron a través del “Jazz alemán”, para hacerle creer al público que el régimen nazi encarnaba la voluntad “del pueblo” y para desmoralizar las tropas enemigas. Sin embargo, el Jazz en regiones como la Francia ocupada, pasó a ser símbolo de resistencia y liberación, así como lo fue en los Estados Unidos cuando el pueblo afroamericano descubrió su propio valor, a través de la música. El clarinetista Sydney Bechet en su autobiografía “Trátalo gentilmente” lo expresó: “Después de la emancipación… todos los que han sido esclavos necesitan ahora la música más que nunca; es como si trataran de encontrar en esta música lo que se suponía que encontrarían con esta libertad: tocar la música y escucharla esperando que exprese lo que necesitan aprender una vez que hayan aprendido que no es sólo a los blancos a los que le tiene que llegar la música, sino directo a la vida, y a lo que un hombre hace con su vida cuando finalmente es suya”

Catherine Vieira*
Desde Medellín, Colombia.
Para la edición No. 4 de http://www.livingjazz.net/magazine/

*Politóloga, Periodista y Gestora Cultural

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